Lo que no se mide no se cobra: la flexibilidad sigue sin línea base y sin línea base no hay liquidación
El agregador independiente está en el BOE desde el 12 de febrero de 2026. El método para demostrar cuánta flexibilidad has aportado salió a audiencia pública en agosto y todavía no se ha aprobado. Si mueves demanda industrial, de ahí sale lo que cobras.

Cristina Corchero, directora técnica y fundadora de Bamboo Energy, dio la definición completa en el panel de gestión energética de RENMAD UsefulAI 2026, el 3 de junio: «La flexibilidad no es más que la capacidad de cambiar la forma de consumir o generar energía. Así se define». Y añadió lo que deja fuera: «La definición es muy bonita, pero si ahora os ponéis a pensar cómo la mides, no se puede medir».
Un contador mide lo que consume un edificio o lo que genera una fotovoltaica. Tu capacidad de cambiar cualquiera de las dos no la mide nadie. Corchero la llama «una variable no medible»: «Yo solo la puedo medir si la utilizo, o sea, si la activo». Y si la activas, la has medido una sola vez: «ahí habré medido la flex, pero la habré medido en este momento preciso. No tendré una serie de datos que yo pueda meterle a un modelo y decirle: aprende de aquí». Los datos con los que entrenarías el estimador salen solo de los instantes que alguien eligió activar.
Vendes una diferencia contra un consumo que no ha ocurrido
Un contrato de flexibilidad se paga sobre una diferencia cuyo segundo término nunca llegó a producirse. Corchero lo planteó desde el lado del operador: «si nosotros tenemos esta instalación y decimos que le vamos a ofrecer un mega», Red Eléctrica «quiere poder ver que ese mega ha pasado». En generación eso se resuelve con modelos físicos y un contador. En demanda hay que reconstruir lo que habrías consumido si no te hubieran activado, y eso es una hipótesis.
Su exigencia es la de una norma: «Al final la dificultad es tener un método explicable, transparente, replicable, de forma que cualquier agente del sector o cualquier agente implicado en ese modelo de negocio pueda validar que ese consumo era realmente el que estaba esperado, el que iba a pasar en el próximo cuarto de hora». Quien calcula la línea base tiene interés en que salga generosa. Quien la comprueba no conoce el proceso industrial de detrás. El método tiene que valer para los dos.
Fuera de España el hueco es el mismo. «El cálculo del baseline es un problema abierto a nivel europeo», dijo, y señaló los grupos que, según ella, trabajan solo en eso dentro de Data for Energy, grupo permanente del Smart Energy Expert Group que la Comisión creó en 2023, con la flexibilidad para los mercados y la red entre sus líneas. La semana anterior habían estado en la CNMC discutiendo metodologías de línea base.
El decreto reconoce al agregador y aparca el método de pago
El Real Decreto 88/2026, de 11 de febrero, se publicó en el BOE el 12 y entró en vigor ese mismo día. Reconoce al agregador independiente y lo define como «participante en el mercado que presta servicios de agregación y que no está relacionado con el comercializador del consumidor». Con esa definición, un tercero podrá agrupar flexibilidad de varios consumidores y venderla sin permiso de su comercializadora.
La pieza difícil la aparca su disposición transitoria tercera, que dice que «mediante resolución de la Secretaría de Estado de Energía se establecerá la metodología que permita determinar el programa de referencia base de la instalación de demanda». Ese programa de referencia base es la línea base con otro nombre, y es lo que decide cuánto cobras. A la CNMC le dio tres meses, hasta el 12 de mayo, para adaptar las normas de participación en mercados.
El 14 de agosto el MITECO sacó a audiencia pública la propuesta de resolución con esa metodología, el precio y el esquema de compensación al comercializador, y los procedimientos de operación. El plazo cerró el 3 de septiembre y la propuesta sigue siendo una propuesta. Y el decreto dispone que lo que define para el agregador independiente no surtirá efectos hasta que lleguen esa adaptación de la CNMC y la de los ficheros de intercambios. La figura está en el BOE y le faltan los dos instrumentos que la vuelven operativa, el que la pone en marcha y el que dice cuánto cobras por ella.
Un mercado de demanda que se llena al 76%
Lo que ya está liquidado para la demanda da la medida. Red Eléctrica asignó 1.775 MW de servicio de respuesta activa de la demanda para el segundo semestre de 2026, frente a los 2.339 MW que pedían las especificaciones, un 76%. El precio marginal de disponibilidad quedó en 42,62 euros por MW asignado y hora, con un umbral de 1 MW que alcanzas solo o por agregación.
Las activaciones, otra historia. Su primer despliegue del año fue el 28 de enero, y desde julio se ha vuelto a activar varias veces, según los recuentos del sector sobre datos de ESIOS.
Se liquida bien porque paga disponibilidad contra capacidad contratada y se activa con preaviso. Es el caso fácil. El dinero que describe Corchero está en los mercados a cuarto de hora, donde la activación es continua y el consumo esperado se rehace cada periodo. «No puedes tener a un Energy Manager comprobando el precio de diez mercados a cuarto de hora y decidiendo: ahora paro este proceso de depuración de aguas, ahora empiezo a cargar la batería […]. Esa orquestación la tiene que dirigir un agente automático». En Bélgica, donde Bamboo opera, el operador publica un precio cada minuto, así que lo que persigues es una previsión de cuánto podrás mover el consumo.
Desde el 1 de septiembre el acceso flexible obliga a poder reducir consumo
La CNMC aprobó el 31 de julio los tipos de permisos de acceso flexible de la demanda a transporte y distribución, en desarrollo de su Circular 1/2024; salieron en el BOE el 11 de agosto y surten efectos desde el 1 de septiembre, con excepciones por tipo de permiso. Las instalaciones de Tipo 3, conectadas directamente a la red de transporte, quedan obligadas a «reducir la potencia de consumo con permiso de acceso flexible» ante causas justificadas en las que se identifique el incumplimiento de los criterios de seguridad para la operación del sistema; el consumo con permiso de acceso firme no se ve afectado. Conectar demanda nueva se paga ya en parte con flexibilidad, y aceptar una consigna en tiempo real exige saber qué puedes tocar sin romper nada, lo que Corchero llama las restricciones de contorno.
Antes de la línea base, saber qué mide cada contador
Un método replicable no se sostiene sobre datos que nadie ha etiquetado. Guillermo Matas, responsable de investigación y desarrollo de Edison Next, describió el punto de partida: «nos encontramos muy a menudo datos mal etiquetados, datos desalineados, datos directamente que están totalmente fuera de los rangos permitidos». Su respuesta es el modelo semántico, «un mapa de los datos» en expresión que atribuyó a Corchero. Documenta a qué se refiere cada señal y qué significa físicamente. Ese mapa es la cadena de custodia de una línea base que un tercero pueda comprobar.
Matas cifra en torno a un 70% la reducción de OPEX que han cuantificado en modelado. Para el prediagnóstico de incidencias dio una horquilla del 70% al 80%, y la presentó como estimación. Corchero avisó de que en previsión de flexibilidad «hay muy pocos números», y el suyo llega a entre un 93 y un 95% de precisión en diez grandes edificios de oficinas de Málaga, en un proyecto de hace año y medio con Endesa, el Parque Tecnológico de Andalucía y otros socios. Es cifra suya, sin publicación detrás.
Quién firma la activación
«Yo creo que cada vez tenemos más claro que el límite no va a ser tecnológico», dijo Matas. Lo que pesa, añadió, es la infraestructura crítica, la seguridad de los trabajadores, los contratos y «cuando hay una decisión, ya sea buena o mala, quién es el responsable y quién garantiza que esa decisión, quién firma esa decisión». Corchero le dio la razón con otro énfasis: «Sí, la verdad es que creo que el tema regulatorio es algo que vamos a tener que abordar porque al final no se le pueden poner puertas al campo». No espera que la regulación lo frene, porque «ya encontramos el atajo para poder usar esa herramienta».
La línea base es donde esas dos cosas se encuentran. Para firmar una activación hace falta un documento que diga qué se activó y frente a qué consumo, y eso es lo que produce un método que un responsable asume y un liquidador comprueba. Sin ese método, el atajo funciona y tú no cobras.
Quien sepa demostrar el método escribirá la norma
La norma se está redactando ahora, y el método que acabe en el BOE se parecerá al que alguien haya sabido demostrar en una instalación real, ante un tercero ajeno al proceso. Esos tres adjetivos de Corchero valen ya como pliego de condiciones: explicable, transparente, replicable. Si llegas con eso, escribes la regla con la que te van a pagar en vez de esperar a que te la escriban, y la frase con la que ella resume el negocio de mover demanda tiene un contador detrás: «el consumo deja de ser un coste y pasa a ser un ingreso».
Cristina Corchero (Bamboo Energy, directora técnica y fundadora) y Guillermo Matas (Edison Next, responsable de investigación y desarrollo) intervinieron en el panel de gestión energética de RENMAD UsefulAI 2026, Madrid, 3 de junio de 2026.
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Este artículo parte de RENMAD UsefulAI 2026, 3 de junio de 2026, Madrid.
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