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Un año mirando al cielo: la IA que se instala antes del parque, no después

La visión artificial para avifauna llegó al mercado eólico español como condición de la declaración de impacto ambiental, un gasto que te cae encima cuando el permiso ya está concedido. Hay una variante que cambia las cuentas. Puesta un año antes de presentar el estudio ambiental, produce el ciclo anual completo de datos propios que el expediente exige y que a menudo falta.

Por la redacción de ATA Insights8 min de lecturaDe nuestro evento
Un año mirando al cielo: la IA que se instala antes del parque, no después

Pedro Pérez Gabriel arrancó su intervención del 3 de junio en RENMAD UsefulAI 2026 describiendo un gráfico que no le conviene a ningún vendedor de detección de aves. El consejero delegado de Instra Ingenieros, que vende visión artificial para aerogeneradores, empezó por la escala: una barra enorme, otra muy grande y, al fondo, unas barritas diminutas.

Los números publicados le dan la razón con holgura. En el territorio continental de Estados Unidos los gatos matan entre 1.300 y 4.000 millones de aves al año; los edificios, entre 365 y 988 millones; los aerogeneradores de monopolo, entre 140.000 y 328.000, con una media de 234.000. Son del mismo equipo: Loss, Will y Marra en 2013, y Loss, Will, Loss y Marra en 2014. Los gatos se cuentan en miles de millones; la eólica, en cientos de miles. Lo remató así: «Con esto quiero deciros que lo mejor, en vez de hacer un sistema para detectar avifauna en parques eólicos, hay que hacer un sistema para detectar gatos y seguirlos.»

Quién compra estos sistemas y por qué

Hasta aquí, la biología. Lo que crea el mercado es administrativo, y lo verás en cualquier expediente abierto.

Pérez Gabriel lo puso en una cifra: en Galicia hay un centenar de parques pendientes de tramitarse, con autorización administrativa y DIA declarada, el permiso ambiental sin el que no se autoriza un parque, y a todos «se les exige sí o sí» un sistema de detección de avifauna. La patronal gallega, EGA, llega al mismo centenar por otro camino: el 31 de agosto de 2026 escribió que «deambulan por una especie de limbo judicial un centenar de parques y varias líneas de evacuación eléctricas, a pesar de las sentencias favorables del Tribunal Supremo y del Tribunal de Justicia de la Unión Europea». La cifra coincide; el diagnóstico, no.

Conviene fijar bien el orden. En España no hay normativa específica que te obligue a instalar estos sistemas. La única norma estatal en vigor, el Real Decreto 1432/2008, cubre líneas eléctricas de alta tensión, no aerogeneradores. Llegan parque por parque, como condición de la DIA, y después de concederla.

El año de datos que falta en los expedientes

El 6 de agosto de 2026, SEO/BirdLife hizo públicas las alegaciones que había presentado contra tres instalaciones eólicas híbridas de 21 MW cada una, Mimas, Titán y Dione, sometidas a información pública el 10 de junio en Guadalajara, entre el Alto Tajo y la Sierra de Altomira. Son alegaciones en un trámite abierto, no una paralización. El motivo que invocan decide expedientes: el estudio de impacto ambiental, sostiene la organización, «no incorpora campañas de seguimiento de avifauna y quirópteros desarrolladas durante un ciclo anual completo, limitándose a recopilar información bibliográfica».

Ese requisito viene de lejos. Las directrices de SEO/BirdLife sobre parques eólicos, aves y murciélagos, el manual de referencia de consultoras y administraciones, fijan estudios de campo «cuya duración en ningún caso deberá ser inferior a un año». Y el Gobierno Vasco, al fijar en junio de 2021 el contenido exigible de estos estudios, lo escribe con las cuatro estaciones dentro: «La duración de estos estudios debe comprender, al menos, un ciclo anual (invernada, paso prenupcial, reproducción y paso postnupcial).»

Esa lista explica el plazo: el año es lo que tarda un emplazamiento en pasar por los cuatro periodos, y un muestreo de una sola estación no los ve. La especificación está escrita y fechada, y te faltará si llegas con bibliografía.

Qué pediría el borrador de real decreto a los sistemas de parada

El marco podría endurecerse, y conviene leerlo con el catálogo delante. El proyecto de real decreto del MITECO sobre avifauna, líneas eléctricas y aerogeneradores estuvo en información pública del 12 de marzo al 12 de abril de 2025 y sigue sin aprobarse. Obligaría a los parques que se autoricen tras su entrada en vigor a incluir «sistemas de parada de aerogeneradores frente a situaciones de riesgo de colisión de aves», con automatismo o con observadores, y añade la frase que convierte el condicionado en pliego: «Deberá describirse con detalle el sistema planteado […] así como documentación justificativa de su eficacia.»

El anexo II va más lejos. El aerogenerador que en un año supere alguno de los umbrales de mortalidad estimada de su tabla 2, tres colisiones en el caso de las rapaces no amenazadas, pasa a considerarse peligroso. El promotor suspende cautelarmente su funcionamiento y, con la máquina parada, debe hacer «un estudio detallado en ciclo anual, incluidos los pasos migratorios», con radios de estudio de hasta 25 km según el grupo. Si vuelve a superarlo en los cinco años de seguimiento especial que arrancan ahí, el borrador prevé que proceda «a la parada definitiva y al desmantelamiento del aerogenerador», salvo autorización excepcional y expresa del órgano sustantivo. Ahí reaparece el año de datos, con la turbina parada. Lo pagas en producción.

Hasta dónde llega hoy una cámara

Compara esos kilómetros con los metros que el proveedor dice que ve su equipo. Pérez Gabriel lo situó según la envergadura del ave: hoy se llega «hasta el kilómetro» y «un poquito más», y en la culebrera europea, una rapaz mediana, «en torno de 600-700 metros seguramente». Y fue más lejos. De las distancias de detección dijo: «son bastante pobres, podríamos decir, las nuestras y las de todos los demás. Los sistemas ahora mismo están básicamente en desarrollo. ¿Y por qué? Por el hardware básicamente, es el que hay.»

El techo lo pone la óptica. Los algoritmos vienen de catálogo, YOLOv8 para decidir si hay ave y ResNet para clasificar especie. Lo que les da potencia, dijo, es el cálculo en local: «No son los algoritmos, es la capacidad de computar en local, son los NVIDIA que tenemos ahí montados.» Cada aerogenerador lleva de cuatro a ocho cámaras y otros tantos procesadores, el entrenamiento se hace parque a parque y, según él, no hay plug and play posible. Una variante en báculo protege el perímetro del parque y llega, dice, «por ejemplo a dos o tres kilómetros».

El coste aparece en el falso positivo. «Uno de los graves problemas de estos sistemas son los falsos positivos, es decir, decidir que el ave va a impactar y parar el aerogenerador. Es pérdida de producción, es problema de operación, es en definitiva algo que no quiere ninguna empresa normalmente que ocurra.»

El 1 de mayo de 2026, El Periódico de la Energía recogía las cifras que Zefiro Partners presentó de IdentiFlight en un parque español: 99,88% de reducción de mortalidad, menos del 1% de pérdida de producción y, en su versión más reciente, hasta 1.500 metros «para aves de gran envergadura». Son cifras de parte, como las del ponente. Juntas te dan la horquilla de lo exigible por contrato: metros por envergadura y falsos positivos por mes, medidos en tu emplazamiento. En la misma pieza, Julia Gómez Catasús, de la Universidad Autónoma de Madrid, avisa: «muchos de los sistemas de detección automática que se están aplicando actualmente en parques eólicos no han sido validados. Es imprescindible aplicar protocolos validados científicamente que contribuyan a la mitigación en las Declaraciones de Impacto Ambiental».

El sistema LITE, pensado para la fase de estudio

Pérez Gabriel describió también el sistema LITE: «totalmente autónomo, con batería, sin alimentación eléctrica y con solo una cámara», pensado «en las fases previas de estudio ambiental de los parques eólicos» para complementar las campañas de observadores, con registros de 3, 6 o 12 meses y «una inversión mínima». No dio precio, ni clientes, ni un parque instalado.

Una cámara que cuenta aves durante doce meses en un emplazamiento sin proyecto produce la parte de aves del documento cuya ausencia se alega en Guadalajara, un ciclo anual de datos propios con las cuatro fases del año dentro. Y la pagas con el parque todavía en el papel, sin producción que perder.

La repotenciación vuelve a pedir un año de datos

La línea base también la exige el parque viejo. Cambiar las máquinas de uno en servicio puede reabrir la evaluación ambiental, y el calendario ya trae fechas. La Xunta dio el visto bueno ambiental a repotenciar nueve parques gallegos pasando de 361 aerogeneradores a 75, 286 máquinas menos, con un 35% más de capacidad de producción. Y la resolución definitiva de la segunda convocatoria de Repotenciación Circular del IDAE se publicó el 28 de julio de 2026, con 612 millones de euros para 173 proyectos, 81 eólicos y 92 hidráulicos.

Y allí pedirá el mismo año: el documento vasco extiende a la repotenciación el «análisis previo o seguimiento […] de al menos un ciclo anual». Máquinas más altas y palas más largas cambian el perfil de riesgo, así que un emplazamiento con veinte años de historia y sin datos sistemáticos de aves te obliga a empezar de cero.

La oportunidad está ahí. El condicionado ambiental funciona como una especificación técnica, con contenido escrito, plazo de doce meses y prueba documental exigible. Léelo así y lo cumples por adelantado, llegas al trámite con el ciclo anual medido y la alegación de Guadalajara se queda sin argumento. Con un centenar de parques gallegos todavía atascados y una cartera de repotenciación fechada, tienes margen para poner la cámara antes de necesitarla.

Pedro Pérez Gabriel (Instra Ingenieros, consejero delegado) intervino en RENMAD UsefulAI 2026, Madrid, 3 de junio de 2026.

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De dónde sale este análisis

Este artículo parte de RENMAD UsefulAI 2026, 3 de junio de 2026, Madrid.

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